DIVORCIO DE MUTUO ACUERDO Y MASC
- L CM

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Divorciarse de mutuo acuerdo: una vía más rápida, económica y menos conflictiva
En España, cada vez se habla más de la importancia de resolver los conflictos familiares de forma consensuada. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2025 se registraron 84.424 demandas de disolución matrimonial, un 11,7% menos que en 2024. Además, los divorcios no consensuados descendieron con más fuerza que los de mutuo acuerdo.

Esta tendencia refleja algo importante: cuando es posible, llegar a un acuerdo evita desgaste emocional, reduce costes y permite a las partes mantener un mayor control sobre las decisiones que afectarán a su vida familiar y económica.
El divorcio de mutuo acuerdo requiere que ambos cónyuges pacten las medidas principales: uso de la vivienda familiar, custodia de los hijos, régimen de visitas, pensión de alimentos, pensión compensatoria si procede, reparto de gastos y liquidación del régimen económico matrimonial, si se quiere incluir.
Cuando no hay hijos menores o con discapacidad, puede valorarse incluso el divorcio ante notario, siempre que se cumplan los requisitos legales. De hecho, según el INE, en 2024 el 13,8% de los divorcios se tramitaron ante notario.
Además, con la implantación de los MASC —medios adecuados de solución de controversias—, la vía negociada cobra todavía más importancia. En muchos asuntos civiles y familiares, intentar una solución previa puede ser necesario antes de acudir a juicio, salvo excepciones.
Eso no significa aceptar cualquier propuesta. Negociar bien exige conocer los derechos de cada parte, prever consecuencias futuras y redactar un convenio regulador claro. Un mal acuerdo puede acabar generando modificaciones de medidas, ejecuciones o nuevos procedimientos.
Por ello, el divorcio de mutuo acuerdo no debe verse como un trámite “simple”, sino como una oportunidad para cerrar una etapa de forma ordenada, segura y menos dolorosa.




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