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Las bajas laborales vuelven a batir récord: cuando el problema ya no es individual, sino estructural

  • Foto del escritor: L CM
    L CM
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

Otra de las noticias laborales más llamativas de esta semana ha sido el nuevo récord de bajas laborales en España durante 2025. Según los datos publicados, se alcanzaron 53,7 procesos por cada 1.000 asalariados, por encima de los 51,1 de 2024, y el coste de estas incapacidades temporales para la Seguridad Social ascendió a 18.400 millones de euros, convirtiéndose en una de las mayores partidas del sistema. No estamos, por tanto, ante un fenómeno aislado, sino ante una realidad sostenida que exige análisis jurídico, organizativo y sanitario.


Baja laboral
Baja laboral

A menudo, cuando se habla de bajas médicas, el debate público cae en simplificaciones: o se presenta al trabajador como sospechoso, o se responsabiliza exclusivamente a la empresa, o se reduce todo al colapso del sistema sanitario. Pero la realidad es bastante más compleja. La información publicada apunta a varios factores que ayudan a explicar este aumento: falta de control, cambios normativos más garantistas, expansión económica, mayor demanda sanitaria, listas de espera, envejecimiento de la población activa y aumento de problemas de salud mental, especialmente entre los más jóvenes. Es decir, no hay una única causa, sino una suma de tensiones que acaban explotando en el puesto de trabajo.


Este dato debería interesar especialmente a las empresas. No solo por el impacto económico o por los problemas de organización interna, sino porque revela que muchas plantillas están trabajando en entornos donde la prevención, la salud psicosocial y la gestión de personas necesitan una revisión seria. Cuando una empresa acumula incidencias, ausencias prolongadas o rotación por agotamiento, el problema no siempre se resuelve con más control. A veces el origen está en la sobrecarga, en los mandos intermedios, en la indefinición de funciones o en una política preventiva puramente formal. Y ahí el enfoque jurídico-laboral tiene mucho que aportar.


Para los trabajadores, el aumento de bajas también evidencia algo importante: la incapacidad temporal no debe verse como una anomalía sospechosa, sino como una institución de protección que debe utilizarse correctamente y con respaldo médico. Ahora bien, también es cierto que el incremento de procesos puede traducirse en más conflictos: altas médicas discutidas, retrasos, impugnaciones, dudas sobre contingencias comunes o profesionales, o incluso problemas derivados de la falta de adaptación del puesto de trabajo. En paralelo, la noticia subraya que entre los autónomos las bajas son menos frecuentes, pero suelen ser más largas, porque muchos solo dejan de trabajar cuando la situación es realmente grave.


Además, existen diferencias territoriales relevantes. El artículo señala que Galicia, Canarias y Cantabria encabezan la prevalencia de bajas, lo que recuerda que el mercado laboral español no es homogéneo y que cada territorio combina de forma distinta envejecimiento, sistema sanitario, estructura productiva y condiciones laborales.


En definitiva, esta noticia no debería leerse solo como un dato de coste. Es también un aviso: el trabajo, la salud y la organización empresarial están cada vez más conectados. Quien quiera prevenir conflictos laborales en 2026 no puede limitarse a mirar contratos y nóminas. Tiene que mirar también la salud laboral en sentido amplio.


CTA: Si en tu empresa hay un aumento de bajas, conflictos por incapacidad temporal o dudas sobre adaptación del puesto, conviene revisar el caso antes de que derive en reclamaciones más complejas. Y si eres trabajador y tu baja o alta médica te genera dudas, asesórate cuanto antes.


Referencia en prensa: El País, “Las bajas laborales en España marcaron en 2025 otro récord sin soluciones a la vista”, publicada el 6 de abril de 2026.

 
 
 

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